A inicios de este mes se celebra en nuestro país el recuerdo de nuestros difuntos, personas que se adelantaron a la vida y ahora descansan en un lugar que solo descubriremos cuando tengamos nuestro encuentro con la muerte.
Mi conocimiento un poco mas profundo de la muerte fue tal vez cuando murió mi abuelo, allá en el año 1995, (creo que fue Heidegger el que dijo que solo se experimenta la muerte cuando había un vinculo cercano con la persona que murió) recuerdo los días previos donde lo vimos ya muy cansado, sin poder hablar y prácticamente nulo movimiento. Semanas después recuerdo que mi bisabuela y un tío de mi mamá también murieron lo cual terminó por darle a ese año un toque funesto, sobre todo porque con mi bisabuela fue el primer velorio que fui y sobre todo el recuerdo de que no hubo ningún arreglo floral (hay una anécdota curiosa porque esa misma noche mi papá y mi hermano soñaron que llegaban al velorio y este se hallaba lleno de flores y ella se despedía de ambos) recuerdo también los comentarios del cielo y Dios y demás cosas que se comentan, se rezan, oran en esos momentos.
¿Qué hay después de la muerte? El tema me resulta atrayente a la vez que una mezcla de ansia, temor, miedo, angustia sobre todo porque no puedo imaginar la nada o que ya no exista nada fisiológicamente hablando. El estado permanente de inconsciencia la cual por obvias razones no conoceré, saber que mi cuerpo será enterrado o incinerado.
Tengo dos pensamientos respecto a la vida después de la muerte ya que creo que después de morir no hay nada, que ahí acaba la vida y que lo que hice en la misma es lo que importa y lo que quedará, obviamente tampoco creo en el infierno, a de ser porque me resulta muy difícil entender el porque tengo que ser juzgado por mis acciones, por mis buenas o malas obras, no creo que alguien sea completamente una persona bondadosa o lo contrario; negar mis sentimientos, considero, es algo peor, amor-odio los veo como sentimientos muy fuertes o mejor dicho muy selectivos, no amo a todo el mundo, a su vez que no odio a todo el mundo. Pero otra parte de mi piensa de otra forma, tal vez debido el miedo a la nada me hace querer creer en algo que va mas allá de la vida, que al morir iniciamos otro “recorrido” pero que nada tiene que ver con cielo o infierno… pensándolo de cierta forma, todos deberíamos estar en el purgatorio, en la parte media donde al parecer es de donde se debe de analizar ciertas cosas.
Mi amigo Beto comenta: “Ciertamente creo que alguien muere cuando le dejamos de recordar, cuando olvidamos cómo era, qué elementos le conformaban, es decir, le caracterizaban, Cuando sus rasgos se diluyen en la maraña de nuestra mente en ese momento alguien deja verdaderamente de existir” yo no lo veo de esa manera, tal vez por el mismo pensamiento que comento arriba, al negar cierta divinidad me hace creer que si muero al momento en que todos se olvidan de mi me hacen ver como un pensamiento divino, o mas bien como si el recuerdo o creencia en mi sea como la de una deidad (ojo, no estoy diciendo que me siento un Dios o algo así, mas bien la idea dogmatica es a la que me refiero): un Dios muere cuando la gente deja de creer en el, cuando algo que materialmente no existe deja de existir (valga la redundancia) cuando no hay quien crea mas en el; pero yo no soy así, yo si existo físicamente, mi conexión con el mundo no solo se limita a sensaciones o recuerdo de las personas, uno también tiene conexión con la naturaleza, con los animales, deja acciones que van mas allá del recuerdo, esto lo uno con ciertas ideas prehispánicas.
Me agrada la idea que tenían ciertas culturas como maya o azteca, recuerdo en un texto de Fray Bernardino de Sahagún (fraile que escribió diversos textos náhuatl donde se pueden leer las tradiciones de los pueblos prehispánicos, en el libro “La visión de los vencidos” vienen varios textos de el los cuales ayudaron a tener una idea mas completa de lo que ocurrió durante la conquista) narraba que al morir las personas, estas eran enterrados con semillas entre los dientes y les ponían una vara en las manos. Se pensaba que la persona al llegar al Tlalocan (el paraíso de Tlaloc) y ser aceptado la rama reverdecería. Me gusta mucho esa idea, no solo la parte tradicional sino el hecho de que al morir se da vida, en este caso a la rama, algo muere pero a su vez algo nace. Tal vez esta es la imagen con la que mas me identifico. Que esa misma rama con el transcurso de los años se llegue a formar un árbol con frutos los cuales tendrían un poco de mi esencia. Maravilloso.
De esa forma, si mi esencia se queda aquí independiente de que forma puedo permanecer “vivo” aquí, si recordamos la comunicación que se tenia antes con la naturaleza. Entonces, morir cuando las personas me olviden, no lo creo, aunque tampoco le quito importancia a la comunicación e interacción con las personas, en resumen mis pensamientos e ideas sobre la muerte son igual de confusos que la misma muerte.
Bueno todo esto viene a colación porque el domingo 31 de octubre fuimos invitados a pintar una pared con alguna idea de la muerte, lo cual podía ser desde una ofrenda, una calaca, una tumba, o en mi caso una manzana con un corazón que representa la parte de uno que queda en este mundo lo cual lo convierte en inmortal. Nuestra muerte dará vida. A su vez este fruto se encuentra rodeado de edificios para hacer notar que aun a pesar de los tiempos la idea sigue latente y puede que ese fruto sea la esencia de alguien que murió hace muchos años.
Para no hacer esta entrada más y más grande puedo decir que es la primera vez que pinto yo solo una pared y pues me gustó la experiencia y la volvería a realizar, aunque esta vez si le metería más color (saturación yeah!!!) pero el diseño de este año era muy sencillo y prácticamente 2 colores, blanco y negro.
Es interesante no solo el proceso creativo a la hora de diseñar el dibujo, sino el proceso de investigación pertinente para que crezca el dibujo en la mente. Quise hacer algo que no fuera tan literal, unos días antes platicaba en una fiesta que, debido a la letra de unas canciones, la gente le gusta que las cosas sean netamente literales y que la metáfora o abstracción sea mínima o en algunos casos nula, no quise hacer algo así, quería que la gente sacara sus interpretaciones al ver la pintura, esto es lo que hago con toda mi obra, no siento el porque tengo que dar una larga explicación, es quitarle al publico el gusto de apreciar una obra. Mejor que la vean y que sientan la experiencia sublime que antes se sentía al ver las obras del Renacimiento o el Barroco, bueno obviamente guardando las amplias y muy amplias distancias entre mi decente obra y la de los maestros de estas etapas. Soy narcisista pero no a esos extremos jaja.
Dejo las fotos y espero las opiniones respecto a lo que piensan de la muerte.

Fondeando.
El trazo a lapiz.