lunes, 15 de febrero de 2010

La historia de Artemio Campos I

Prologo


Increíbles son los diferentes caminos que pueden surgir al tomar una serie de decisiones. Esta historia comprende toda una vida y esta misma historia no podría haber sucedido si no es por una decisión que cambio el rumbo que tenia la vida de Cristóbal Campos.


Cristóbal Campos era el segundo de cuatro hijos de “Don Anacleto”, hombre de carácter fuerte pero de gran carisma; el trato con sus hijos siempre fue de sumo respeto, incluso ya mas grandes se referían a su padre como “señor”.


El año de nacimiento de Cristóbal ocurrió a mediados de marzo de 1878 (el día no se sabe con exactitud) en el estado de Zacatecas. Heredo la labia de su padre y desde niño era notoria la ventaja que tenia en este rubro con respecto a sus amigos, que no eran muchos dado la poca extensión de “Pozos Negros” la comunidad donde vivían.

Don Anacleto murió en el año de 1898 a causa de un infarto fulminante que le sobrevino mientras montaba a caballo una cálida mañana de abril, en una de sus cotidianas cabalgatas. Habiendo recorrido 7 kilómetros al salir de su casa, tuvo el ataque que termino por arrojarlo hacia el suelo rompiéndose el cráneo con una piedra, al parecer ya había muerto antes de tocar el suelo. Pascual Pérez, uno de sus compadres, encontró el caballo de Don Anacleto paseando sin rumbo, extrañado fue a la casa de su compadre desde la cual se inicio la búsqueda. Sus amigos lo buscaron por alrededor de 6 horas, hasta que Domingo Pérez (hermano de Pascual) lo encontró con inicios de descomposición a causa del aplastante calor que en ese momento se encontraba.


Cristóbal tenía 20 años.


Corría el año de 1909 y Cristóbal, cuidaba el ganado de un latifundio del señor Limantour, el cual al contrario de muchos latifundistas, siempre trato de una manera honesta a sus empleados. Su jefe era conocido por sus amplios conocimientos culturales los cuales eran obtenidos por la vasta biblioteca que poseía y donde había literatura de diferentes partes del mundo, traída por sus conocidos de otros países. Tenía un interés casi obsceno por el Renacimiento, el cual consideraba como la mejor etapa de la historia y de vez en cuando hacia comentarios de querer haber disfrutado esa etapa de amplios conocimientos. Tanto era su obsesión por esta época, que a su hija la nombro Florencia desde el instante en que la niña salió del vientre de su madre.


Hay rumores, sobre todo de gente cercana, que comentaban que Cristóbal tuvo un pequeño romance con la hija del señor Limantour, pero de esto no hay documentos que confirmen estos rumores, de hecho al parecer entre los dos nunca hubo comunicación exceptuando los típicos saludos cordiales de hija del dueño de la hacienda con uno de sus empleados.


Una mañana, Cristóbal conoció a Tecano, hombre robusto y con bigote abultado que siempre se encontraba acompañado de su guitarra con la cual componía corridos en contra del Gobierno de Porfirio Díaz. Su encuentro fue una casualidad derivada del escape de una yegua llamada “Venecia”, su persecución fue exhaustiva, pero el gran control que tenia Cristóbal sobre “Donatello”, su caballo (este par de animales fueron nombrados así por el señor Limantour) ayudo a capturar a la yegua que ya había llegado al sitio donde se encontraba Tecano. Sobre lo que el robusto personaje platico con Cristóbal, no ha quedado muy claro, pero al notar el control que tenia Cristóbal sobre los caballos, el hombre con la guitarra lo invito a unirse a un movimiento en contra de la dictadura de Porfirio Díaz y que era encabezada por un “barbudo” llamado Francisco I. Madero y su Partido Antireeleccionista.


Dos semanas después Cristóbal se despidió del señor Limantour, sin explicarle la razón de su renuncia, ya que consideraba que podría ser perjudicial para el movimiento al cual estaba a punto de entrar.


Salió de la hacienda teniendo en mente que nunca mas volvería a ver a su ahora ex-jefe, sin saber que años mas tarde lo volvería a encontrar de una forma nada agradable...




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