viernes, 16 de diciembre de 2011

Día 2: La exposición.

La mañana era libre, no veríamos a Leo sino hasta la tarde para ir a comprar el material del taller de serigrafía, así que optamos por ir a turistear un poco por la mañana. No lo sabíamos en ese instante pero los momentos de verdadero turismo no serian muchos.

Marja, que ya había viajado al país andino, nos hablo mucho de una comida rápida de Santiago que se conocen como los completos, los cuales son una especie de hot dog aunque con otro tipo de pan y con agregados diferentes, que van desde algo sencillo como tomate y mayonesa (“tomatemayo”) hasta algo mas sustancioso como es el guacamole hecho de aguacate cuyo nombre en chile es palta.


Completos!!!

La versión que me comí fue una muy sencilla pero muy rica, aunque después probaría otros manjares dignos de mención. Resulta curioso que el chile en Chile se le llama ají y no pica absolutamente nada, bueno aunque hay que admitir que uno tiene en México chiles como el Habanero o el Manzano los cuales son como fuego en la boca.

Así se nos fue el tiempo disfrutando la mañana y un poco de la tarde, ya a las 4 nos fuimos con Leo a comprar material, ahí viajamos por primera vez por el transporte publico de Santiago ya que antes nos habíamos movido en taxi. Debo admitir que es muy caro y hasta cierto punto un tanto abusivo con los usuarios.



Comida mexicana!!! Aunque esa presentación no existe aquí. 

Durante el trayecto Leo nos platico de los usos y costumbres de los chilenos, el nombre que reciben las comidas (la comida, como podrán ver, resulto ser una constante en este viaje) algunos consejos en el transporte, planes que tenia para nosotros para futuros días, etc.

El material del taller se compro en una tienda especializada donde descubrimos que hacer serigrafía en Chile es muy caro y no tienen algunos materiales que aquí en México se consiguen sin ningún problema, en ese momento pensé: “Que bueno que nuestro profe nos enseño a improvisar”.

Nos detuvimos a comer (de nuevo) y conocimos una maravilla, un oasis en el desierto: las sopaipillas, comida que se vendía en carritos callejeros a preciso excesivamente económico y que eran una bocanada de aire cuando se quiere comer algo y el presupuesto no alcanza. 

Sopaipillas!!!!!

Anuncio de los talleres!!!

Buena vida. 


Mega Man custodiando la comida. 






Ya más tarde nos cambiamos de ropa hacia algo más formal para la razón principal de nuestro viaje hacia le sur: la exposición de fotografía. Aunque mi deseo de llevar un saco en la inauguración se desvaneció por no haberlo conseguido a tiempo. Ni modo.

Que tal??

Ya sin pose y con angulo de perfil de Facebook.

La gente llegaba, los alumnos también, el director de la Casona Nemesio Antúnez hizo su aparición, la rectora y una maestra de la escuela de fotografía “ALPES” igual, los alumnos de la escuela “ARCOS” y demás invitados hicieron acto de presencia. Saludamos algunos y nos preparamos a dar comienzo con la expo.

La inauguración fue sencilla, nos presentaron a la audiencia (resulta raro escuchar la biografía de uno, sobre todo cuando hacen el recuento de los logros y trabajos), se presentaron a los alumnos de las escuelas y por fin, inicio el evento.


Carolina.



Durante la vista de las fotos platicamos con buena cantidad de personas, entre ellos un señor que nos visito un día antes y nos agradeció nuestro aporte fotográfico, nos hablo de muchos puntos de la historia de su país, prometió que nos regalaría algo en la inauguración y cumplió obsequiándonos algunas fotografías mientras nos relataba mas historia del país. Todo un personaje el señor!





Una de mis fotos causo curiosidad ya que, aunque fue tomada en México, todos pensaban que era Valparaíso. Y bueno, no podíamos quedarnos con la duda sobre el parecido, pero eso seria despejado días después.

De la escuela de ALPES, conocimos al colectivo Niebla, formado por: Álvaro López, Mauricio Valenzuela, Miguel Hidalgo (como nuestro héroe nacional) Wilson Gajardo, Felipe Guarda y Francisco Farías. Excelentes alumnos que aunque tenían una visión muy particular se sentía una unión como grupo no solo en lo laboral sino de amistad. Álvaro se volvería un excelente elemento y se notaba la disposición de todos a la hora del intercambio cultural, Felipe serio pero con excelentes fotografía de las manifestaciones estudiantiles.

Colectivo Niebla.

Leo, Beto, Wilson, Álvaro, Marja, Mauricio, Miguel, Felipe y mi persona. 

De la escuela de ARCOS, conocimos a Constanza Bravo, Alondra Rodríguez, Sergio López, Ignacio Chávez, Erick Faúndez y Víctor Anacona. Trabajos de excelente calidad, la verdad las dos escuelas con las que compartimos dialogo, tenían alumnos de alto nivel en el ámbito fotográfico, me enamore de una fotografía de Alondra que me recordaba al cine de Roy Anderson. Eran como un imán esas imágenes. De este grupo de fotografos, Sergio se convirtió en algunos días, nuestro compañero de aventuras chilenas y nos llevo a comer (si, mas comida) a lugares sorprendentes y deliciosos. Las chicas nos prepararon una cena días después.

Excelentes fotografías y excelentes amigos dentro de esta área, es increíble y en exceso agradable conocer a colegas así!!!

La hoja de sala!!! Busquen mi nombre!!

Después llego el festejo y nos fuimos a un bar a probar diferentes tipos de cervezas, ahí nos platicaron los chicos del colectivo Niebla que el fin de semana habría un evento de fotografía en Valparaíso, las horas pasaban, Víctor Hugo canto muchas canciones y todos nos unimos: Marja, Caro, su amiga Caro, Leo, el colectivo Niebla, Beto y otros chicos que se acercaron a la mesa, jamás supimos sus nombres.

                                     

                                                


Nos corrieron del lugar porque iba a cerrar, afuera nos despedimos y prometimos que nos veríamos en Valparaíso. Nos separamos en nuestra calle donde quedaba el hostal y nos dormimos.

Segundo día y ya teníamos muchos nuevos amigos.

Les dejo unas fotos que expuse en Chile. 



 La foto que provoco confusión. ¿Valparaíso o Guanajuato?






Saludos. 

1 comentario:

Álvaro López dijo...

Saludos a ustedes amigos. Tu relato hace hincpaié en dos verdades absolutas, Chile es caro y las sopaipillas son sagradas. Ya con ésas dos observaciones tu viaje valió la pena. Hay que decir que Willo y yo nos emocionamos cuando cantaron el tema de 31 minutos jajajaja. Les mando un abrazo y sean considerados miembros honorarios de nuestro incipiente y querido colectivo NIEBLA. Nos vemos, por México, por Chile, por quién sabe donde