miércoles, 11 de noviembre de 2009

Ejercicio 3 primera parte


Eduardo siempre fue conocido como un inhumano. Lalo “El insensible”. A primera escucha ese sobrenombre podría ser un tanto ofensivo, pero no para el, que desde que tenia memoria no recordaba haber sentido algo, no solo físicamente sino sentimentalmente. Digamos que era como un robot que solo esperaba el momento de poder ser descatalogado.

Las burlas tampoco lo molestaban, el hecho de seguir usando pañales, dado que no llegaba a sentir necesidad de orinar y cuando sentía las miradas de varias personas en su entrepierna, descubría que ya se había hecho del baño. Vamos, ni siquiera sentía el pantalón mojado. Su madre desde entonces tomo las medidas adecuadas y lo acostumbro a usar pañales. Ahora a sus 27 años ponerse un pañal resultaba lo más normal del mundo.

Otra cosa normal en el eran las vendas, los bastones, las muletas, los yesos que de vez en cuando cubrían su cuerpo y es que tampoco sentía cada accidente, lesión, cortada, etc. La sangre manchando su ropa era el aviso de que algo estaba mal.

Magdalena así lo conoció.

Un día mientras esperaba el camión lo vio a lo lejos, su andar carente de toda singularidad era paradójicamente atrayente. Al parecer esa insensibilidad produjo un sentimiento en ella. Aunque cabe aclarar, Magdalena siempre había sido una mujer que le gustaban las cosas diferentes. Al parecer era algo nato. Cuando estaban en la preparatoria ella decidió estudiar filosofía, cuando sus compañeras decidieron usar pantalón, ella siguió prefiriendo las faldas, a su vez, cuando sus familiares decidieron mudarse a una amplia casa de 2 pisos con 4 recámaras y 2 ½ baños, ella prefiero quedarse en un pequeño departamento donde solo tenia lo indispensable para sobrevivir. Cuando vio a Lalo, recordó a su siempre amado Albert Camus y sintió que estaba frente al protagonista de “El extranjero”

En este mundo hay muchas coincidencias y extraños sucesos que provocan diversos encuentros, una conjunción de elementos donde todo parece ponerse de acuerdo y provocan una acción que a la larga cambian drásticamente el camino de 1 o 2 personas. Desafortunadamente este no es el caso ya que, tanto Magdalena como Eduardo, tomaron el mismo camión.

Dentro de la ruta hubo un pequeño frenon que no provoco golpes graves, desafortunadamente Eduardo recibió uno en la frente y comenzó a sangrar. Como es costumbre el no se entero, pero Magdalena, un tanto asustada, si noto la mancha de sangre que broto de su frente.

Así comenzaron a platicar, con el tiempo comenzaron a tener grandes charlas, Magdalena sentía que había encontrado a una persona especial, Eduardo por su parte no sintió nada, de hecho sus platicas carecían de cualquier tipo de sentimiento, parecía como un mal actor pronunciando nefastamente sus diálogos, no había ningún cambio de su voz, no había pausas, mucho menos, dialogo con las manos. Al parecer le habían escrito sus diálogos y el solo se limito a reproducirlos automáticamente.

De un lado Magdalena se sentía muy feliz, por el otro, Eduardo se sentía (no se si debería de usar esta palabra) indiferente, aunque indiferente se había sentido toda su vida, así que para el no había un cambio impórtate, ni siquiera mínimo.

Continuara… (es que ando en muchas cosas y no he tenido tiempo de acabar esto)

En esta foto se ve como estoy trabajando.

4 comentarios:

Niña HonwO dijo...

Suave... quiero leer mas...
juuum asi trabajas... me consta!
hahaha ok. nop

Jorge dijo...

jajajaja
es verdad!!! estas en acción de trabajo!!
Que chido, me late!!!
eso de dejarlo inconcluso se me hace injusto, te quedas con ganas de saber que contunia, significa que es bueno!!!
Sigues jugando con el photoshop?

Niña HonwO dijo...

YO PENSABA QUE LOS UNICOS QUE DECIAN... "JUGANDO CON JOTOSHOP" ERAN LOS DE DISEÑO... JUUUM

Jorge dijo...

Es lo malo de juntarse con ellos, se nos pegan los malos habitos!!!